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Afortunadamente los avances tecnológicos siguen llegando al running y al corredor común, y por ello, cada día vemos mas personas corriendo con relojes con GPS.

Este tipo de relojes cuentan con comunicación satelital que nos permite saber en forma constante, la velocidad  a la que corremos, la distancia recorrida y en casi todos los casos también cuentan con la posibilidad de medir nuestra frecuencia cardíaca.

De esta manera los relojes con GPS,nos permiten tener en vivo un panorama muy completo de nuestro desempeño en un entrenamiento o una competencia, además de llevar un registro de todo lo que corremos.

El inconveniente que muchos corredores detectan

La mayoría de los corredores que compran uno de estos dispositivos, espera poder utilizarlos para correr a un ritmo determinado en forma constante y saber todo el tiempo la velocidad a lo que lo hacen.

Sin embargo quienes alguna vez usaron uno de estos relojes con GPS, seguramente se hayan dado cuenta que al correr se puede observar que nuestro ritmo fluctúa de una manera abrupta.

Por ejemplo, si estamos atentos a nuestro reloj, quizás vemos que al correr a un ritmo de 5 minutos por kilómetros, en cuestión de segundos y sin que nosotros hayamos cambiado nuestro ritmo, el reloj muestra que estamos corriendo a 6 o 7 minutos por kilómetros.

Ante estas fluctuaciones en el ritmo que nos muestra el reloj, muchos corredores cometen el error de acelerar el paso, confiados en que están corriendo mas lento de lo que querían hacerlo.

Mas allá de las variaciones normales que realizamos en nuestra velocidad mientras corremos, podemos decir que es normal detectar estas fluctuaciones  en la mayoría de los relojes con GPS y ello no significa que el dispositivo funcione mal.

¿Por qué pasa es? – Como funcionan los relojes con GPS

La razón para que se produzcan estos cambios en la supuesta velocidad a la que corremos, surge de la manera en la que los dispositivos que cuentan con un GPS detectan nuestra ubicación.

Cualquier dispositivo con receptor GPS trabaja de manera de localizar y comunicarse con cuatro o mas de los satélites disponibles que se encuentran circulando por el espacio,  y sabiendo la localización exacta de cada uno de ellos, realiza los cálculos necesarios para deducir su propia ubicación.

Durante una sesión de entrenamiento donde estamos en constante movimiento, es probable que no siempre estés conectado a los mismos satélites y esos cambios de satélites pueden afectar la realización de los cálculos de tu ubicación.

Al perder la conexión con algún satélite, el GPS calculará la distancia que corriste durante la desconexión y luego calculará el tiempo que te llevó llegar de un punto al otro y así calculará la velocidad a la que corriste durante la desconexción.

Durante el curso de un kilómetro o una milla, el GPS medirá en forma bastante precisa tu velocidad y distancia, pero puede entregarte datos imprecisos en lo que hace al ritmo al que estás corriendo.

Además la comunicación con los satélites se realiza cada 1/2 segundos, lo que significa una constante realización de cálculos que alteran los resultados mientras corres.

Es por ello, que ningún GPS puede ser 100% preciso todo el tiempo, y que durante el ejercicio puedas detectar variaciones en el ritmo al que corres.

Si bien consideramos a los relojes con GPS como la mejor forma de realizar un seguimiento completo de nuestros entrenamientos, recomendamos no guiarse únicamente por lo que nuestra tecnología nos indica;nunca olvidar, sentir nuestra respiración y sensaciones en cada kilómetro que corremos.

Imagen”] https://www.flickr.com/photos/77591574@N02/7351265728/sizes/h/in/photostream