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Aunque las zapatillas amortiguadas son las que han dominado el mercado en los últimos 30 años (aproximadamente), presentan algunos problemas que puede generar muchos defectos e inconvenientes en los corredores.

Las zapatillas amortiguadas o tradicionales, son aquellas que presentan una suela ancha y/o elevada con algún sistema de amortiguación (ya sea aire, resortes o la “tecnología”que sea).

Estos sistemas de amortiguación suelen ser promocionados cómo efectivos para minimizar los efectos de los impactos de nuestro peso al correr e incluir una mayor altura en el talón que en la punta del pie.

Aunque la mayoría de los corredores asocian a las zapatillas para correr con las zapatillas amortiguadas, es bueno saber que no son las únicas (existen las minimalistas también) y es importante que para realizar una buena elección sepas cuales son los problemas que estas zapatillas suelen generar:

Favorecen el taloneo

Correr con zapatillas amortiguadas, favorecen el taloneo al correr (heel strike), una forma inadecuada, riesgosa e ineficiente de correr.

Correr taloneando (pisando primero de talón) tiende a aumentar el trabajo de las rodillas, aumentando las posibilidades de sufrir lesiones en ellas.

Asimismo, aumenta el trabajo del músculo tibial anterior y puede favorecer la aparición de la periostitis tibial y otras lesiones en la zona.

Reducen la percepción

Otro de los inconvenientes de las zapatillas amortiguadas es que impide que nuestros pies tengan una percepción completa del terreno y sus modificaciones.

Nuestros pies son muy sensibles y están llenos de terminaciones nerviosas que les permiten adaptarse a los terrenos por los que corremos y preparar los músculos en cada pisada que realizamos.

Aunque la única manera de lograr el 100% de nuestra percepción es corriendo descalzos, cuanta mayor amortiguación tengan nuestras zapatillas, mas se reduce esta percepción.

Músculos de los pies

Aunque para muchas personas puede sonar raro, nuestros pies tienen músculos; que aunque no tienen la forma y vistosidad que tienen los biceps, triceps o cualquier otro músculo del cuerpo humano tienen funciones importantísimas al correr.

Los huesos constituyen el armazón del pie y los músculos, que están ligados a los huesos por los tendones, garantizan el movimiento.

El problema de los músculos de los pies y las zapatillas amortiguadas, es que al usarlas constantemente, tienden a hacer que muchos de estos músculos no trabajen cómo deberían (o directamente no lo hagan), lo que puede generar una especie de atrofiamiento.

Músculos que no son utilizados, pierden tonicidad y fuerza y eso es lo que pasa con los músculos de los pies cuando utilizamos demasiadas zapatillas amortiguadas.

¿Que hacer?

Para solucionar estos inconvenientes, te recomendamos:

– Comenzar a correr con zapatillas minimalistas (previa transición): las zapatillas minimalistas colaboran a correr de manera mas natural (se acerca mas a correr descalzos), favorece el desarrollo de los músculos de los pies y mejora la percepción del terreno por el que corremos.

– Pasar la mayor del tiempo posible descalzo: aprovecha cada momento que puedas para caminar descalzo (ya sea en tu casa o trabajo). De esta manera, permitirás a tus pies moverse de forma natural y aumentar su percepción, evitando el mencionado “atrofiamiento”.

-Si decides continuar corriendo con zapatillas amortiguadas realiza las siguientes modificaciones a tu técnica de carrera: aumenta tu cadencia (mas de 180 pasos por minutos), evita el taloneo y la pisada delante de tu centro de gravedad (intenta pisar cerca de tu cintura).

[learn_more caption=”Imagen”] http://www.flickr.com/photos/josiahmackenzie/3414064391[/learn_more]